Las eflorescencias de sales explicadas: qué son, de qué están hechas y por qué tienen ese aspecto blanco y pulverulento.
«Salitre» es el nombre que se da popularmente a las manchas y costras blancas que aparecen en las paredes húmedas. Detrás de ese nombre hay un fenómeno fácil de entender: sales que el agua mueve y abandona cuando se seca. Vamos por partes.
Una eflorescencia es el depósito que queda cuando el agua que lleva sales disueltas se evapora en la superficie de un material. El proceso tiene siempre tres ingredientes: sales (en el suelo o en el propio material), agua que las disuelve y las transporta, y una superficie donde esa agua se evapora. Si retiramos cualquiera de estos tres, no hay salitre. Por eso el salitre es siempre una señal de que hay agua circulando por la pared: es un síntoma, no la causa del problema.
No es una sustancia única. El salitre es una mezcla de sales solubles cuya composición varía según el suelo y los materiales del edificio. Las más comunes incluyen sulfatos, cloruros, nitratos y carbonatos. Cada tipo de sal cristaliza de forma ligeramente distinta, lo que explica por qué unas eflorescencias son más pulverulentas y otras forman costras más duras. Esta variabilidad es una de las razones por las que el diagnóstico es útil antes de intervenir.
Cuando el agua se evapora, las sales que transportaba cristalizan. Esos cristales son normalmente claros o blancos y quedan simplemente posados en la superficie, sin ligarse al material que hay debajo. Por eso la capa tiene ese aspecto pulverulento, como polvo o algodón, y se desprende con facilidad al pasar la mano o un cepillo. En algunos casos, cuando las sales cristalizan dentro del revoco en lugar de en la superficie, provocan la disgregación del propio revoco, que se suelta en placas.
No, y es una confusión frecuente. El salitre es un depósito mineral de sales: blanco, seco al tacto y sin olor propio. El moho es un organismo vivo (hongo), normalmente oscuro, verdoso o grisáceo, con aspecto aterciopelado y a veces con olor a humedad. Uno es química, el otro es biología, y cada uno exige un enfoque diferente: distinguirlos bien es el primer paso antes de intervenir.
Como el salitre es solo el síntoma, lo que resuelve no es limpiarlo, sino frenar el origen del agua que lo alimenta. Ese origen suele ser la subida capilar —la humedad por capilaridad o humedad ascendente—, pero puede ser una infiltración o las propias sales del material. Para saber cuál es, se hace un diagnóstico de humedad con mediciones. Si la causa es la subida capilar, existen varias técnicas de tratamiento, que comparamos en la guía de tratamientos de la humedad por capilaridad. Para una visión general del tema, vuelve a la página principal sobre salitre en las paredes.
Es el nombre popular de las eflorescencias: depósitos de sales solubles que el agua disuelve dentro de la pared y deja en la superficie al evaporarse. No es una única sustancia, sino una mezcla de sales (sulfatos, cloruros, nitratos, carbonatos) que varía según el suelo y los materiales.
Porque las sales cristalizan al evaporarse el agua, formando cristales claros que quedan solo depositados en la superficie, sin cohesión con el material. Por eso la capa es pulverulenta y se desprende con facilidad.
No. El salitre es un depósito mineral de sales, blanco y seco; el moho es un organismo vivo, normalmente oscuro o verdoso y aterciopelado. Tienen causas y riesgos diferentes.
Autor: Equipo técnico de Geo Portugal.
Fuentes y notas: contenido basado en la experiencia de diagnóstico de Geo Portugal y en buenas prácticas de patología de la construcción. Las indicaciones sobre el dispositivo BOX-S-GEO corresponden a la información del fabricante; los resultados varían según el edificio y se acompañan con mediciones. Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye a un diagnóstico presencial.
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